miércoles, 29 de octubre de 2014

"Breves apuntes sobre el porqué de esos nombres científicos complicados" o "Decime cual, cual, cual es tu nombre"

A los Homo sapiens nos gusta clasificar las cosas. Eso es una verdad difícil de discutir. Clasificamos nuestros libros según temáticas ("Acá está mi colección de Asimov... epa, este "Robots e Imperio" no debería estar al lado de "Segunda Fundación""). Clasificamos nuestra ropa según tipo ("Amor, pusiste nuevamente una remera en el cajón de los pantalones"). Clasificamos a la gente ("aquellos son los nabos del tercer piso que hacen fiestas los miércoles a la noche"). Clasificamos.

Selfie de Linæus 
En 1735, un señor muy sueco llamado Carl Nilsson Linæus (Linneo para los amigos, Linné para los amigos franceses, etc.) publicó un trabajo que cambiaría para siempre la forma de ver el mundo natural. Bueno, tal vez exagero, pero no mucho. Lo que este buen hombre publicó fue un artículo denominado "Systema Naturae", que sentó las bases de la clasificación de las especies. A lo largo de sus múltiples reediciones, Linneo presentó un esquema de clasificación para las plantas, animales y minerales. De hecho, la décima edición del "Systema Naturae", y otra de sus obras, el "Species Plantarum" son consideradas por muchos como los puntos de partida de los actuales códigos de nomenclatura usados en ciencia para nombrar plantas y animales. Si, el de los minerales no prosperó.


Para resumir, estas obras apuntan a agrupar a los animales y las plantas en categorías. Por ejemplo, las especies serían los organismos que pueden reproducirse entre sí y dejar descendencia que pueda reproducirse (esto es una simplificación extrema y cuasi-absurda del concepto de especie, que merecería tener más de un post en el blog, pero permítanme hacer la simplificación). Los humanos pueden reproducirse entre humanos, los perros entre perros, los leones entre leones, etc. Eso serían especies. Y a las especies se les da un nombre compuesto por dos palabras. Homo sapiens. Canis lupus, Panthera leo, y asi. Cada especie pertenece a un género (Homo, Canis, Panthera), que muchas veces puede incluir más de una especie. Por ejemplo, dentro del género Panthera, además de incluir a los leones (Panthera leo), incluye a los tigres (Panthera tigris), los leopardos (Panthera pardus) y los jaguares o yaguaretés (Panthera onca). Y los géneros, se agrupan en familias (Felidae en el ejemplo que venimos arrastrando), y las familias en ordenes (Carnivora), y los órdenes en clases (Mammalia), y así. De hecho, existen categorías intermedias (subfamilia, por ejemplo). Todas estas categorías se escriben igual en cualquier idioma que se maneje (derivan en general del latin o griego), respetando siempre el uso de una mayúscula inicial, salvo para el segundo nombre en el caso de las especies (o epíteto específico), que va siempre en minúsculas. Además, tanto géneros como especies se escriben con letras itálicas (o subrayados, la idea es que se diferencien del resto del texto). Solo los géneros y especies. Solo ESOS!!! (eso fue para muchos comunicadores de ciencia que escriben notas en diarios...)
Algunos representantes del género Panthera

¿Y por qué hacer esto tan complicado? ya les dije que nos encanta clasificar. Pero además, tiene un sentido práctico. Piensen que los organismos tienen nombres distintos dependiendo del país en que se los nombre (por ejemplo, un gato, que acá es un gato, en EEUU es un cat, en Francia es un chat, etc.). Una de las ideas de esta clasificación era la de lograr que los científicos de todo el mundo se entendieran cuando hablaban.

Además, cuando uno clasifica de esta manera, lo que inevitablemente está haciendo es un planteo evolutivo. Está agrupando por parentescos. Que animales se parecen más entre ellos, cuales están más cercanamente emparentados. Porque resulta evidente que dos animales que estén en la misma familia van a estar más emparentados que animales de distintas familias, ¿no? Bueno, si, y no. Porque en realidad, la idea del bueno de Linneo era clasificar para entender la obra de Dios. Estamos hablando de 1700 y pico. A Darwin y sus ideas locas sobre la Evolución le faltaban muchos años para llegar.
Aun así, queriéndolo o no, el esquema de Linneo termina siendo muchas veces útil como una manera de introducir el concepto de evolución.

Ginkgo biloba
Ahora, es probable que muchos se pregunten el significado de esos nombres científicos. Muchos hacen referencia a características del organismo en cuestión. Por ejemplo, Ginkgo biloba recibe el nombre de "biloba" porque posee hojas que poseen dos lóbulos. Carnotaurus, el famoso dinosaurio carnívoro, obtiene su nombre de las palabras "Carno" y "Taurus", carne y toro... el toro carnívoro. Otras veces se hace referencia a descubridores o científicos (adivinen a quien homenajea la ostra Cubitostrea ameghinoi), o a lugares (¿en qué parte de Argentina habrán encontrado al Patagosaurus?), o a circunstancias del hallazgo (el dinosaurio Masiakasaurus knopfleri, por ejemplo, hace referencia a Marc Knopfler, cantante de Dire Straits, ya que aparentemente los paleontológos escuchaban la música cuando hallaron los fósiles). Incluso puede ser que el significado sea un juego de palabras, o referencia a cosas que poco tienen que ver con el ejemplar estudiado, como el mamífero Gagadon, el diente de Lady Gaga (?) o las polillas del género La (La cucaracha, La paloma, o La cerveza).

Así que la próxima vez que vean un nombre científico, complicado, sabrán que es la manera que encuentran los científicos de poder conocer, organizar, agrupar, clasificar, y poder compartir sus ideas con colegas de otros lugares del mundo. Algo parecido a lo que hacían los magos de Terramar (salvo por unos detallecitos de menor importancia).



"If you could name it you could master it, maybe, little wizard... 
Would you like to know its name?"


*Las imágenes utilizadas fueron obtenidas de Wikipedia (Wikimedia commons)

lunes, 13 de octubre de 2014

Marketing Dinosauriológico 101... o "El Dinosaurio MÁS GRANDE DEL MUNDO"

Hace algún tiempo atrás hacíamos un recuento de títulos divertidos en artículos científicos y lo llamamos "Marketing Científico" (aquí). Siguiendo la misma línea, ahora nos metemos en un aspecto más específico del mismo mundo: el marketing de dinosaurios.

Argentinosaurus huinculensis en el
Museo Carmen Funes
¿El verdadero rey de los titanes?
Los dinosaurios son la bandera del marketing paleontológico por antonomasia. Desde que Richard Owen emitiera el nombre en una conferencia hace casi 200 años, los dinos han emocionado a los espectadores e inspirado parques temáticos, novelas, películas y han logrado convertirse en un gran producto comercial. Y ni hablar de Jurassic Park y todo lo que vino desde ahí. Pero... ¿cómo afecta esto al trabajo científico de los paleontólogos de dinosaurios?. Veamos un caso particular, ligado a un mote: EL DINOSAURIO MÁS GRANDE DEL MUNDO.

Empecemos por intentar contestar la pregunta: ¿Cuál fue el dinosaurio más grande?. Esta interrogante se repite a lo largo de museos, muestras y cualquier cosa relacionada a estos bichos mesozoicos. Y tiene múltiples respuestas. Hasta 1900, previo a la primer explosión del fanatismo dinosauriológico, podemos poner en ese lugar a los saurópodos (grandes dinosaurios de largos cuellos) Diplodocus longus, Apatosaurus louisae o el enigmático Amphicoelias fragillimus. Si nos adelantamos algunas décadas en el tiempo, llegamos a la previa de la segunda explosión del fanatismo y aparecen los grandilocuentemente nombrados Supersaurus vivianae, Ultrasauros macintoshi (hoy sinónimo del anterior) o Seismosaurus halli (hoy llamado Diplodocus hallorum). Pocos años después entra en escena el valor local, Argentinosaurus huinculensis, nuestro estandarte en esta pelea por el primer puesto. Y a partir de ahí la carrera empieza a ganar cada vez más concursantes. Haciendo una pequeña lista:

-Turiasaurus riodevensis (el competidor europeo)
-Amphicoelias fragillimus, Sauroposeidon protelesBrachiosaurus altithoraxSupersaurus vivianae, Diplodocus hallorum (los representantes norteamericanos)
-Mamenchisaurus sinocanadorum, Bruhathkayosaurus matleyi y Xinjiangtitan shanshanensis (abanderados asiáticos)
-Argentinosaurus huinculensis, Futalognkosaurus dukei, Puertasaurus reuilli, "Antarctosaurus" giganteus, Dreadnoughtus schrani (los pesos pesados sudamericanos)
-Paralititan stromeri (el superdinosaurio africano)

Divertida comparativa de algunos super-superdinosaurios
(Ilustración de Matt Martyniuk)

Como verán, la lista es bastante extensa, y hay representantes de todo el globo. Entonces, ¿Había tantos dinosaurios gigantescos? Probablemente sí, algunas de estas bestias tienen pesos o tamaños calculados que asombrarían a cualquier elefante africano. Pero... entre todos estos, ¿Cuál fue verdaderamente el más grande de todos los dinosaurios? Pueden poner a sonar los tambores, porque ahora les voy a dar la solución. Lo que mucha gente busca noches y noches en los mares de la Internet. LA RESPUESTA.



















No se sabe.

¿Les arruiné la película, no? Bueno, disculpen. Ahora podemos discutir y pelearnos, y decir que el Argentinosaurus era mucho más grande que el Dreadnoughtus, o que Supersaurus superaba a Futalognkosaurus, seguramente encontremos adeptos de cada uno de estos protagonistas.

Lo único que se conoce de
Amphicoelias fragillimus.

No es la vértebra, es esta 
ilustración de E.D. Cope (1878)
El tema está en la comparación. Para determinar el "tamaño" (término bastante amplio) de los dinosaurios mencionados, se usan diversos conceptos, los cuáles se pueden reducir a dos parámetros principales: masa (lo que llamamos "peso") y largo. Incluso estas dos vías podrían correr por caminos distintos: el dinosaurio más largo podría no ser el más pesado, y viceversa. Estos parámetros se basan generalmente en extrapolaciones de elementos aislados: vértebras, fémures, tibias, etc. Por ejemplo, los tamaños de Puertasaurus y Amphicoelias se basan sólo en vértebras, e incluso la única vértebra ilustrada del segundo se encuentra perdida. Bruhathkayosaurus se basa en un par de elementos que sólo fueron ilustrados en dibujos poco confiables, descriptos originalmente como un dinosaurio terópodo. "Antarctosaurus" giganteus es considerado un nombre no válido, y sus estimaciones de tamaño se basan sólo en dos fémures. Argentinosaurus, Futalognkosaurus y Dreadnoughtus presentan mayor cantidad de elementos (5%, 15% y 45% del esqueleto, respectivamente), pero la mayor parte de sus comparaciones se basan en largos de fémures (y no se conoce un fémur completo de Argentinosaurus). En muchos casos, las extrapolaciones se hacen transformando los tamaños de dinosaurios cercanamente emparentados que se conocen de forma más completa (para Argentinosaurus se usa Saltasaurus, y para Amphicoelias se usa a Diplodocus).



Otra divertida comparativa, mezclando
dinos, elefantes y AVIONES
(Tomado de Lacovara Lab)

Ahora, pensando un poco, ¿qué utilidad científica tiene saber el tamaño de los dinosaurios? En primer lugar, el tamaño tiene implicancias biólogicas, y forma parte de la tarea de reconstruir a estos bichos. La idea de la paleobiología es transformar estas rocas en los seres vivos de los que formaron parte, intentando generar una imagen completa del animal y tratar de, en alguna forma, viajar en el tiempo para devolverlos a la vida. Pero..... este no es necesariamente el objetivo concreto por el cuál se realizan las estimaciones. Muchas veces es una competencia, donde el protagonista es una forma bizarra del marketing. ¿Por qué un paleontólogo necesitaría de este tipo de marketing? Podemos discutirlo un largo rato, desde varios aspectos, pero si vamos a lo más simple, el marketing trae inversores (de diversa índole), y conlleva exposición. O sea, plantar semillas para cosechar en el futuro cercano. No quiero discutirlo desde la ética, ya que no es lo que me interesa en este momento. Con esto me voy por las ramas, pero quiero ilustrar el marketing del "más grande" en un pequeño ejemplo:

-El 14 de Mayo de 2014 fue publicado en PLoS One el saurópodo Leinkupal laticauda, de tan sólo 9 metros de largo. Lo interesante de este hallazgo es que se trata del primer diplodócido de Sudamérica, y el último de este linaje que incluye a los "brontosaurios" (el artículo científico comienza con una frase particularmente marketinera, la cuál me paro para aplaudirla: "As Tyrannosaurus rex is for theropods, Diplodocus and Apatosaurus are by far the most emblematic sauropod dinosaurs."). (artículo por acá)
-Tres días después, el 17 de Mayo del mismo año, circuló una nota de prensa sobre un dinosaurio saurópodo encontrado en Patagonia por científicos del Museo Egidio Feruglio (MEF) de Trelew, El mismo podría tener un tamaño comparable o mayor al del Argentinosaurus. Pero hay un pequeño problema: la nota de prensa no se basa en una publicación científica. Este dinosaurio no está aún publicado, ya que se encuentra en proceso de preparación. (pueden ver la nota en diversos lugares, acá por ejemplo)
-La segunda noticia eclipsó totalmente a la primera, a pesar del carácter más completo y novedoso de la misma. Incluso el "dinosaurio más grande" cuenta con un artículo en Wikipedia en inglés con la interesante aclaración "Not to be confused with another recent dinosaur discovery in Argentina, Leinkupal."

Otro detalle de la competición: si buscan en Google "el dinosaurio más grande" en español, Argentinosaurus aparece dominando las primeras opciones. Si lo buscan en inglés, el primero en aparecer es Dreadnoughtus (ambos fueron encontrados en Patagonia, pero el segundo surgió del trabajo encabezado por un grupo de paleontólogos norteamericanos...).

Y para redondear este posteo les dejo una reflexión: al incluir la frase "el dinosaurio más grande del mundo" en el título, y la presencia de algunos nombres rimbombantes en el cuerpo, este artículo es a su vez una referencia sobre el marketing científico y una estrategia marketinera. Para pensar. O no.



...The world's largest dinosaur! or maybe not?


Actualización 10-06-2015: Un nuevo estudio, esta vez estimando la masa corporal en comparación a arcosaurios actuales, propone una reducción al tamaño de Dreadnoughtus schrani aventurado por los descriptores originales de la especie.... (http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/11/6/20150215).

miércoles, 30 de julio de 2014

Las Asombrosas Aventuras del Baron Franz Nopcsa... o Paleontologiando Paleontólogos Vol. 1

En 1877 comienza en Transilvania (sí, en esa Transilvania) la vida de uno de los paleontólogos más interesantes de los que se pueda hablar: el Barón Franz Nopcsa (o como fue su nombre de nacimiento, Ferenc Nopcsa de Felső-Szilvás -fácil de pronunciar sobre todas las cosas-).


¡Cuánto dice ese bigote Franz!
La carrera científica de esta eminencia estuvo ligada a los arcosaurios, especialmente los dinosaurios y otras lagartijas hipertrofiadas (nada importante...). Es reconocido por ser uno de los primeros paleontólogos en "ponerle carne a los huesos" o, dicho más pulcramente, enfocar sus estudios desde un punto de vista más biológico. También se lo destaca por ser un avanzado en campos como la histología de los huesos fósiles, la paleofisiología (propuso la endotermia para algunos arcosaurios), el comportamiento de organismos fósiles (fue uno de los primeros en sugerir la existencia de cuidados parentales y comportamientos sociales entre los dinosaurios), deriva continental (mantenía correspondencia con Alfred Wegener), paleontología evolutiva (se lo considera un Neo-Lamarckiano), entre otros. También fue un importante estudioso de la geología del área de los Balcanes. Es recordado por ser uno de los impulsores de la teoría del "enanismo insular", que explica la existencia de formas de pequeño tamaño en islas con pocos recursos, contrapartes de formas mayores en el continente (como es el caso del Europasaurus holgeri, o el Palaeoloxodon falconeri). Podemos seguir por horas con el currículum del Barón, pero ese no es el objetivo del día de hoy. Hoy les vamos a contar sobre la apasionante vida personal del Barón.

Comparación entre un humano promedio
y el simpáticamente enano elefante
Palaeoloxodon falconeri, un ejemplo
del enanismo insular propuesto por Nopcsa.


La bandera de la patria adoptiva de
Franz. "Con amor, Niñita"
¿Y por qué es apasionante? Bueno, la vida de Don Franz tenía tintes novelezcos. Para empezar, su familia provenía de una larga tradición aristocrática Húngara-Romaní, que se remonta hasta el año 1367. Pertenecían a la más alta alcurnia del Siglo XIX del Imperio Austro-Húngaro. Luego estudió en la Universidad de Viena, donde se graduó muy tempranamente a los 22 años de edad. Su objetivo desde el comienzo fue el estudio de los fósiles que encontraba en aquellas zonas donde había crecido. A pesar de poseer un PhD, jamás se interesó por una posición académica en alguna universidad, sino que financió sus estudios con la extensa fortuna familiar. Hacia 1902 realizó su primer viaje a un territorio que le resultó de particular interés: Albania. A partir de esto, nació su primer gran vocación, la "Albanología", como el la denominó. Comenzó a estudiar la historia y las costumbres de aquel país, hasta proclamarse como el más eminente albanólogo del mundo. 

Ya que estamos recordemos a Adil,
prominente espía albano.
Simpatizó con los nacionalistas albanos y fue un defensor de la causa de la independencia del territorio frente a la ocupación turca. Por aquellos años transcurrían los conflictos territoriales conocidos como las Guerras de los Balcanes, donde esos territorios eran pujados entre turcos y austrohúngaros (quienes contaban con la predilección de Franz). Llevó una propuesta para su imperio natal que consistía en la liberación de Albania expulsando a los ocupantes turcos, pidiendo armamento para militarizar a las tribus originarias y enfrentarse a los oponentes bajo su mando. Su plan implicaba convertirse en Rey de Albania, bajo el protectorado del Imperio Austro-Húngaro (nada pretencioso el Barón). Incluso declaró que una vez siendo rey, no tendría problemas en conseguir sustento económico ya que buscaría casarse con alguna heredera norteamericana que tuviera aspiraciones reales (e incluso aclaró que en otras circunstancias sería reacio al matrimonio). Lamentablemente no tuvo el favor de los magyares, y en 1912, Albania consiguió la independencia, pero no tuvieron la perspicacia de nombrar al primer Rey Paleontólogo y prefirieron realizar elecciones presidenciales. Democracia, nada interesante. Tras la muerte del Archiduque Franz Ferdinand y el comienzo de la"Gran Guerra" (la Primera Guerra Mundial), Nopcsa no pudo volver a su preciada Albania. Mientras duró el conflicto, Nopcsa actuó como espía para el Imperio. 

Franz posando en ropas típicas albanas.
Nótese que las ropas típicas incluyen un
rifle, usado por los albaneses típicos para
defender los intereses del Barón.

Durante la guerra perdió su fortuna y las tierras de la familia (los territorios transilvanos fueron cedidos a Rumanía), por lo que tuvo que acceder a un trabajo (tampoco nada sencillo, sino como Director del Instituto de Geología en Budapest). El resto de su vida la vivió en Viena, junto a su secretario albano Bajazid Elmas Doda (algo de Albania tenía que quedarse). Y esto abre otro capítulo de las aventuras de Franz: era homosexual. Y en este aspecto también fue vanguardista. El Barón era abiertamente homosexual, algo extremadamente raro para la época. Bajazid era su pareja.

Durante 1929 realizó con sus últimos ahorros un largo viaje en motocicleta por Italia y otros lugares de Europa, acompañado de Bajazid (anticipándose por varias décadas a Ernesto Guevara). Los problemas económicos lo habían sumido en la depresión, incluso llegó a vender su colección de fósiles al Museo de Historia Natural de Londres. En un gris mañana de 1933, tras muchos conflictos monetarios decidió un final digno de su asombrosa vida. Introdujo un somnífero en el té de Bajazid y, cuando se durmió le disparó en la cara, para luego suicidarse. En la carta que dejó decía que que le había disparado a su amigo de toda la vida porque no quería dejarlo sumido en la enfermadad y la miseria tras su propio suicidio. 

Y así llegaban a su punto final las aventuras y desventuras del fallido Rey de Albania. 

A la derecha, Franz, acompañado de su
siempre fiel acompañante Bajazid. El amor
hasta las últimas circunstancias.

..."Once a reigning European monarch, I would have no difficulty coming up with the further funds needed by marrying a wealthy American heiress aspiring to royalty, a step which under other circumstances I would have been loath to take." 

Bibliografía

Weishampel, D., Kersher, O. 2012. Franz Baron Nopcsa. Historical Biology 25 (4): 391-544. 

Se trata de un número especial dedicado al Barón, que incluye la traducción y ampliación de una biografía redactada en alemán y publicada en Hungría  por András Kubaczka décadas atrás. Consiste en el mayor estudio de la vida de Nopcsa, incluyendo transcripciones de su correspondencia, fotografías y esquemas realizadas por el eminente paleontólogo. Muy recomendable para quien quiera seguir inmiscuyéndose en la vida de este personaje. Link al laburo, aunque no es de acceso libre...

lunes, 2 de diciembre de 2013

Álbum de fotos de una almeja perdida... o Particularidades ontogéneticas de los bivalvos

Thalassoma
bifasciatum

(tomado de aquí)
¿Alguno de ustedes se puso a revisar fotos viejas alguna vez? Ciertas madres suelen armar álbumes de fotos con imágenes de sus niños desde el nacimiento hasta que éstos les permiten tomar fotos. Si uno se pusiera a ver todas esas fotos una detrás de la otra, podría generar una especie de "serie ontogenética" de una persona, y observar todos los cambios que ocurren a lo largo de su crecimiento: la cabeza que se vuelve menos redonda, los hombros cada vez más anchos, el pelo que aparece debajo de la nariz, los cambios de proporción entre los ojos y la cara, etc. Este tipo de prácticas son frecuentes con algunos organismos fósiles, donde se suelen armar series ontogenéticas que ilustran el desarrollo de un determinado organismo a lo largo de su vida, y las modificaciones que acontecen en su morfología. La más frecuentes son, quizás, las de los trilobites, donde se puede observar el agregado de segmentos y las variaciones en céfalo y pigidio que ocurren tras las diversas mudas que atraviesa un individuo.

Repetidísima serie ontogenética de un trilobite
genérico, desde pichón a hombrecito formado
(tomado de Fusco et al., 2011).


Álbum de fotos de una Parabolina
frequens argentina
(Kayser), desde
protáspis a meráspis II (tomado de
Tortello y Clarkson, 2008)
En este vistoso grupo paleozoico, su gran abundancia ha permitido en muchos casos encontrar y reconstruir individuos de todos los estadíos ontogenéticos para muchas especies. Es necesario encontrar casi todos las etapas para observar la serie. Entre los primeros estadíos y los siguientes, ocurren importantes cambios morfológicos, especialmente en lo que respecta a céfalo y pigidio. El tórax crece por el agregado de segmentos.








Pero esto no es exclusivo de los trilobites, se han estudiado las series ontogenéticas de muchos otros organismos. No hace mucho tiempo, nosotros llamábamos la atención sobre algunos dinosaurios con problemas ontogenéticos, como los paquicefalosaurios que el doctor John Horner intentaba destruir. Algo similar ocurre con los dinosaurios hadrosaurios, especialmente con sus estrafalarias estructuras olfatorias alteradas como llamativas crestas, que podrían haberse visto modificadas a lo largo de la ontogenia en cada especie. También en este caso, para realizar la reconstrucción, es necesario encontrar cantidad de ejemplares que ilustren diversas etapas del crecimiento. Por suerte los hadrosaurios cretácicos sobran bastante.
Lindas crestas crecientes en algunos hadrosaurios
(tomado de Brink et al., 2011).
La falta de conocimiento ontogenético en una especie, como vimos en el caso de Dracorex, podría generar confusión acerca de la identidad de los taxones fósiles. Otro inconveniente es el que surge al intentar estudiar patrones macroevolutivos en los linajes. Por ejemplo, desconocer la ontogenia de una especie puede hacernos ignorar casos de heterocronías que podrían verse en el registro fósil. 

Pero el inconveniente sigue siendo la necesidad de conocer una buena cantidad de ejemplares que ilustren todas las etapas del crecimiento.... o no. ¿No? ¿Cómo que no?. Sí. Estoy diciendo que, en algunos casos, no hace falta tener una buena cantidad de ejemplares mostrando todas las etapas de desarrollo de una especie. 

Muchos organismos tienen crecimiento acrecional, lo que quiere decir que van agregando unidades a su estructura total a medida que crecen. Los corales o los briozoos son algunos ejemplos entre los animales coloniales. Es muy fácil imaginar a un briozoo que suma zooides similares a medida que crece. Este tipo de crecimiento también ocurre en animales no coloniales, y está bien establecido en los moluscos. La mayor parte de los moluscos presentan una conchilla externa, que funciona como un exoesqueleto y se forma en etapas muy tempranas del desarrollo. Por ejemplo en los bivalvos, la conchilla constituída por dos estructuras va agregando capas a partir del contacto con el manto diariamente a lo largo de su vida (incluso hay estudios donde se observa que el bivalvo sigue agregando capas aunque este bajo circunstancias extremas, como fuera del agua por varios días -cita pendiente-). Lo interesante en los bivalvos es que todas esas capas forman parte del organismo a lo largo de toda su vida. Los bivalvos preservan en sus propias valvas un registro completo de sus caracteres externos a lo largo de su crecimiento post-larval. Y muchas veces se puede precisar temporalmente este crecimiento. Por lo tanto, entre estos organismos tenemos un verdadero álbum de fotos ontogenético disponible. 

Crampton y Maxwell utilizaron esta ventaja en el 2000 para realizar una reconstrucción del género Spissatella, un simpático bivalvo crassatélido de Nueva Zelanda, y así estudiar la evolución del mismo. De esta manera pudieron observar la presencia de variaciones en la forma de cada individuo. Las spisatelas más jovenes poseían conchillas más cuadradas, mientras que las más grandes presentan conchillas alargadas, con una especie de proyección. Esto estaría implicando diferencias en la profundidad a la que vive cada almeja. 

Spissatella subobesa y un escueto esquema de su crecimiento,
tal como lo mostraron Crampton y Maxwell (2000, tomado
de ellos mismos).

Y así podemos seguir a la hermosa Spissatella a lo largo de su vida, desde sus cuadrados comienzos a su ovalada vejez, como si pasaramos las páginas de un álbum de fotos. 

Otros autores ya habían hablado de la ventaja de poder contar la vida de una almeja a partir de sus líneas de crecimiento, exactamente como ocurre en los grandes árboles (la llamada "dendrocronología") (por ejemplo Jones y Gould, en 1999). 

Lo infortunado es que esta ventaja que presentan los bivalvos (y que también puede encontrarse en gastrópodos y cefalópodos con conchillas externas -como los amonites-) ha sido muy, pero muy, poco explotada. Muy poco. Digamos que casi nada. 



Take a picture of yourself once a day ... and will become in a clam



Bibliografía

Brink, K., Zelenitsky, D., Evans, D., Therrien, F., Horner, J. 2011. A sub-adult skull of Hypacrosaurus stebingeri (Ornithischia: Lambeosaurinae): Anatomy and comparison. Historical Biology 23 (1): 63-72.

Crampton, J., Maxwell, P. 2000. Size: all it's shaped up to be? Evolution of shape through the lifespan of the Cenozoic bivalve Spissatella (Crassatellidae). Geological Society of London Special Publication 177: 299-423.

Fusco, G., Garland Jr., T., Hunt , G., Hughes, N. 2011. Developmental trait evolution in trilobites. Evolution 66 (2): 314-329. 

Jones, D., Gould, S. 1999. Direct measurement of age in fossil Gryphaea; the solution to a classic problem in heterochrony. Paleobiology 25 (2): 158-187.

Tortello, F., Clarkson, E. 2008. Ontogeny, structure and moulting of Parabolina frequens argentina (Kayser) (Trilobita, Olenidae) from the Furongian of northwestern Argentina. Ameghiniana 45 (1): 13-31.

lunes, 29 de julio de 2013

Fearful symmetry... o el origen trirradial de la pentarrialidad en equinodermos.

William Blake dedicaba su famoso poema a un tierno felino (un tigre), pero este vertebrado no tiene una complicada relación con su simetría, como sí ocurre con otros animales. Cuando se habla de "simetría" entre los metazoos, siempre se recurre a los dos extremos: los animales radiales y los bilaterales. Y como abanderados de los radiales, los libros de zoología suelen recurrir a las bellas estrellas de mar, miembros del phylum Echinodermata. Los equinodermos son un grupo fascinante, poseedores de un complejo endoesqueleto formado por osículos calcíticos y dueños de una complicada simetría pentarradial. Y ahí está la marca importante del grupo.

Un pentámera estrella, posada sobre
un coral, observándonos sin ojos.

Triple reconstrucción del tripartito
Tribrachidium en una estampilla
australiana (que seguro fue impresa
por triplicado).
Mucho se ha escrito sobre el origen de los equinodermos y de su perturbadora simetría. La teoría más aceptada indica que la simetría radial es una adaptación a un modo de vida sésil en los primeros miembros del grupo, que a su vez provendrían de antepasados bilaterales (como lo prueban las larvas bilaterales de todos los equinodermos modernos). A lo largo de la historia se los ha asociado a sipuncúlidos, lofoforados, hemicordados, entre otros. Lo único cierto es que el grupo existe ya desde el Cámbrico, hace unos 530 millones de años. En las famosa fauna de Ediacara se han encontrado animales bizarros que han sido propuestos como posibles equinodermos basales. Ese es el caso de Arkarua adami y Tribrachidium heraldicum. Ninguno de estos animales posee simetría pentarradial, pero Tribrachidium posee su propia versión de simetría radial: trirradial. Sí, más complicaciones.

Durante el Paleozoico más temprano, existieron diversos grupos de equinodermos: Homalozoos, Blastoideos, Eocrinoideos, Paracrinoideos, Edrioasteroideos, Helicoplacoideos, etc., que no hacen más que conflictuar el ya complejo origen del grupo. En varios de estos grupos la simetría pentarradial está ausente. Por ejemplo, los homalozoos fueron unos animales bastante extraños que pululaban entre la bilateralidad y la asimetría, mientras que los helicoplacoideos mostraban una forma bastante particular de trirradialidad helicoideal.

Fondo marino del Cámbrico con sus equinodermos, uno más
loco que el otro. Nótese lo extravagante de sus formas.
Se pueden apreciar Helicoplacoideos (las urnas de la
izquierda-fondo), Homalozoos (aquellos bichos con o
sin cola desparramados por el suelo), Edrioasteroideos
(el círculo con la estrella de la derecha), Cistoideos
(las grandes bolas con tentáculos de la derecha) y
Blastoideos (en el centro de la imagen).
Complejo fósil y sencilla reconstrucción del intrigante y
espiralado Helicocystis morccoensis.
Un descubrimiento reciente arroja más luz (o niebla) al origen de la pavorosa simetría de los equinodermos. Andrew Smith y Samuel Zamora publicaron la descripción de un pequeño animal parecido a un helicoplacoideo pero con una muy remarcable particularidad: en lugar de presentar simetría trirradial, Helicocystis moroccoensis posee simetría pentarradial. Este animalejo no tiene más de dos centímetros de largo, posee una forma espiralada como todos los helicoplacoideos, pero una boca apical (en lugar de la típica boca lateral de estos bichos) y cinco surcos ambulacrales que surgen de ella. Se trata de un organismo sésil, suspensívoro, que viviría fijo al fondo captando particular de alimento. Según los autores, se trataría del más primitivo equinodermo con simetría pentarradial, y el grupo hermano de los clados de equinodermos modernos. Los equinodermos habrían pasado por varias etapas en su simetría, con un origen bilateral, atravezando fases asimétricas (homalozoos), trirradiales espiraldas (helicoplacoideos), pentarradiales espiraladas (el nuevo Helicocystis), hasta alcanzar la simetría pentarradial que poseen en la actualidad (con los edrioasteroideos como su primer representante).


Filogenia de los equinodermos basales, mostrando
su viaje astral por diversas simetrías
(tomado de Smith y Zamora, 2013).
Smith y Zamora (2013) nos muestran las homologías entre
algunos grupos de equinodermos basales: Edrioasteroideos
(Stromatocystites) y Eocrinoideos (Gogia), con el nuevo
Helicocystis. El color rojo indica los surcos ambulacrales.

Contabilizando un poco: los equinodermos son bichos muy, muy locos. Y si la extravangacia de su plan corporal en la actualidad puede dejar perplejo a un observador casual, aquel que pueda ser testigo de su historia evolutiva quedaría estupefacto. No me alcanzan las palabras grandilocuentes para describir el camino atravezado por estos hermosos animales, surgidos de la imaginación del más perturbado escritor lovecraftiano.


... What immortal hand or eye could frame thy fearful symmetry?


Bibliografía:

Smith, AB y Zamora, S. 2013. Cambrian spiral-plated echinoderms from Gondwana reveal the earliest pentaradial body plan. Proceedings of the Royal Society B advance online publication 26/06/2013, doi:10.1098/rspb.2013.1197 Link aquí

sábado, 15 de junio de 2013

Dinosaurios: Descubre los Gigantes del Mundo Prehistórico!... o Paleontología de la Divulgación Paleontológica

Los invito a acompañarme en un viaje de descubrimiento, un viaje hacia el pasado, que nos permitirá descubrir gigantes, monstruos, y otras maravillosas criaturas que vivieron en nuestro planeta hace millones de años... Bajemos lentamente la palanca de nuestra Time Machine y paremos en 1994. Maradona era reclamado por el público luego del desastroso 0-5 contra la Colombia del Pibe Valderrama y nosotros todavía no terminábamos de salir del asombro de ver esas bestias rugiendo en la pantalla algunos meses después del estreno de Jurassic Park. En esos tiempos, en los kioskos de diarios y revistas de Argentina, se vio por primera vez la siguiente portada:
Este curiosamente rígido Tyrannosaurus nos
ignoraba mirando hacia otro lado desde aquella
mítica Dinosaurios #1

Hagamos un poco de Paleontología... indaguemos sobre este hallazgo. Llegado este punto les propongo acompañarme a realizar un estudio paleontológico sobre un gran hito de la divulgación paleontólogica. Y sí, lo digo sin ningún problema, la publicación en fascículos "Dinosaurios: Descubre los Gigantes del Mundo Prehistórico", editada por la española Planeta DeAgostini, constituye uno de los momentos mas importantes de la divulgación de la paleontología en el país, solo comparable a otros como Jurassic Park (tema del que ya hemos hablado y no duden de que seguiremos hablando en este blog) o el libro "Dinosaurios de la A a la Z".

Empecemos por contextualizar: durante el principio de los noventas, motivados por una tendencia proveniente de España, los puestos de diarios argentinos se veían rebosantes de publicaciones fasciculadas de las temáticas mas variadas, engatuzándonos con bajos precios iniciales y con artilugios armables por piezas donde "cada número trae una nueva pieza para completar tu tren/avión de guerra/castillo medieval/condensador de flujos/tiranosaurio". Embarcarse en alguna de esas trampas implicaba un viaje casi épico, con un constante aumento de precio y reducción de contenido. Pero Dinosaurios tenía algo distinto. Era muy atrayente, con muy buena información (y con bastante alta fidelidad) y con una calidad divulgativa y pedagógica que la hacían destacar sobre cualquier otra obra del estilo. Planeta DeAgostini se encargó de traducir, editar y, muy pocas veces, modificar una colección inglesa (Dinosaur! Discover the giants of the prehistoric world) patrocinada por el Natural History Museum de Londres y respaldada por un grupo de profesionales (entre los que destacaba como asesor principal el paleontólogo David Norman, el "Dr. Norman, de la Universidad de Cambridge, responde a tus preguntas sobre dinosaurios" de la contratapa). La edición argentina se editó entre 1994 y 1995 y era una copia exacta de la española (e incluso muchos números conservaban el precio en "pesetas"...).

Pensábamos que se
terminaba pronto...
El plan original incluía 52 fascículos que traían las piezas para armar un esqueleto de plastico duro (que brillaba en la oscuridad) de un Tyrannosaurus, sumado a piezas de piel plástica verde (que nos invitaban a pintar a mano, para un mejor acabado, aunque la tarea de ensamblar esas piezas me haya resultado imposible). Luego de esto, la revista era acompañada por un mazo de cartas. Casi llegando al final, donde el protagonismo de los dinosaurios se reducía dejando lugar a otros protagonistas (mamíferos, invertebrados, aves, anfibios, etc...), nos anunciaban la continuación hasta el número 78. Esta vez, los fascículos venían acompañados de las piezas para armar un Triceratops (aunque sin piel). Una segunda edición para Argentina se realizó cerca del año 2000, pero no tengo más datos de la misma.



En España, la publicación continuó por segunda vez, llegando hasta el fásciculo 104, e incluyó además los esqueletos armables de un Pteranodon y un Stegosaurus (quizás esta sea la fuente de aquella extraña pieza triple que formaba la cabeza de un Stego, mezclada en alguno de los tomos...).

Pruebas irrefutables desde España de que la cosa
no se había terminado cuando nos dijeron!
"Datos Clave" contándonos sobre el raro Avaceratops y
el africano Dicraeosaurus.
La estructura de cada fascículo se repetía número a número, con tres fichas iniciales ("Datos Clave") de animales prehistóricos, con la inicial destacada, de tres páginas, y las otras dos de una página cada una. Luego continuaban tres secciones principales ("Dinosaurios Guía"; "Cuaderno de Campo" y "Sigue la huella"
), una lámina ilustrada (protagonizada por la bestia inicial de cada entrega), una imagen "3-D" (para la cuál el primer número nos traía unos simpáticos lentes con forma de tiranosaurio), una doble página de curiosidades con un "Cuestiosaurio", una historieta (dibujada por Mike Dorey, a doble página, donde mediante viñetas nos relataban sucesos históricos de la paleontología, especialmente de dinosaurios), y un glosario alfabético de todos los dinos posibles.

Aquellas raras imágenes 3-D, acompañadas de los tirano lentes!
"Cuaderno de Campo", contándonos sobre Perros Prehistóricos,
e incluyendo un simpático Cerdocyon.
Los temas presentados abarcaban todos los aspectos de la
paleontología. Por ejemplo, este "Sigue la huella" nos ayudaba
a interpretar estratigráficamente un perfil geológico.
La obra se destacaba por su alta calidad gráfica, y su impresionante uso de ilustraciones (la gran mayoría provenientes del banco de ilustraciones del Natural History Museum). Se puede decir que las ilustraciones eran los protagonistas de cada número. Las primeras portadas eran ilustraciones originales, mientras que a partir del sexto número se limitaban a utilizar ampliaciones de alguna imagen interior (principalmente se usaba alguna del dinosaurio "protagonista" de cada número). Otro gran aporte era su amplitud de temáticas: a pesar de promocionarse a través de los dinosaurios, la revista abarcaba todos los ángulos posibles de la paleontología (desde la vida en el Precámbrico hasta las glaciaciones pleistocénicas, pasando por el origen de los pastizales modernos o las megafloras del Carbonífero). Todos los temas tenían lugar en la revista, incluso desde el primer número. Y mostraba una actualización del día a día increíble (por ejemplo, en muchas revistas se mencionaba el caso del Seismosaurus halli, un gran saurópodo diplodocoideo de la Formación Morrison de varias decenas de metros de largo -hoy sinonimizado con Diplodocus longus- el cual se encontraba todavía en tareas de extracción por aquellas épocas) Y por último, a mi parecer su más grande punch divulgativo, la revista acercaba al lector, con mucha naturalidad, a la profesión del paleontólogo: notas mostrando paleontológos como si fueran estrellas de rock, historietas contando hallazgos significativos o históricos, o secciones sobre trabajos en museos del mundo. Nombres como
Edward Cope, Robert Bakker, Richard Owen, John Hatcher o Georges Cuvier se volvieron conocidos para los que leíamos esa revista semana a semana.

Una historieta sobre el descubrimiento de Eoraptor lunensis, en el
Valle de la Luna, San Juan, donde podemos ver a un joven
Ricardo Martínez acompañando a Paul Sereno. 

Esos títulos grandilocuentes, esas ilustraciones efectistas y con un toque de gore, esa multitud de datos curiosos y, sobre todo, esa variada cantidad de datos bien documentados, hicieron de Dinosaurios una de las mejores obras de divulgación paleontológica en Argentina (y en varios lugares de Latinoamérica). Para todo aquel que aún conserve estas revistas, lo invito a revolver cajas y cajones y adentrarse un momento a leer la historia caricaturizada de dos partes sobre "La Guerra de los Huesos", buscar cuanto mide el Yangchuanosaurus, averiguar cual es el dinosaurio con el nombre más largo o buscar aquel dato sobre un paleontólogo que quiso conquistar Albania.

¿Qué están esperando para ir a buscarlas?


...Dinosaurs! Discover the giants of the prehistoric world


Pero esto no se termina acá (por suerte)

La publicación independiente Velociraptors sacó en su primer número una nota sobre estas revistas, que se puede leer online:
http://issuu.com/revistavelociraptors/docs/volumen1

Y para aquel que no las encuentre.... en este blog hay links para descargar la mayoría de las revistas:
http://www.paleodino.blogspot.com.ar/2013/04/dinosaurios-descubre-los-gigantes-del.html

lunes, 20 de mayo de 2013

"Henry Wu y el fracaso del Parque Jurásico" o "...El hombre crea al dinosaurio, el dinosaurio se come al hombre..."

Empezaremos este post con una premisa: “Todos los lectores de este blog vieron al menos una vez Jurassic Park”

En el caso de que Ud., querido lector, no cumpla la premisa, le pedimos que se retire momentáneamente, vea la película, y vuelva. Si, Ud. también... vaya, vaya... lo esperamos.

Bueno, ahora si, todos vieron Jurassic Park.

"...no dijiste la palabra mágica..."
Todos tenemos en claro que uno de los mayores desencadenantes del fracaso de Jurassic Park (no la saga de cine, sino el parque en si) fue que Hammond contrató a Nedry. El deleznable Nedry. El espia Nedry. Ese que trabajaba para Dodgson. El del “ha, ha, ha, no dijiste la palabra mágica!”, que a modo de justicia poética, es escupido y luego ingerido por un dilofosaurio medio deforme. Nedry causó el colapso del parque cortando la luz. Nedry claramente decía ser alguien que no era, y la gente del Parque Jurásico le creyó. 



Genetista en jefe Henry Wu
Sin embargo, tengo mis sospechas de que Nedry no era el único infiltrado en el staff del parque. Creo que el jefe del departamento de genética, el mismísimo Henry Wu (el chino, para los que no se acuerdan del personaje) era también un espía, y no era tan genetista como trataba de hacer creer a la gente. Tener como cabeza de la investigación habría sido una maniobra sutil y eficaz del malvado Dodgson... sin embargo Wu comet errores básicos que sugieren que era bastante pobretón en esto de la clonación, los dinosaurios, y la taxonomía básica...




 1. Quien no recuerda la escena de nacimiento en el laboratorio? incluso en ella somos testigos de un pequeño desliz de Wu, al no avisarle a Hammond que la cría del “velociraptor” estaba por nacer. Pero no es a eso a lo que quiero apuntar, sino a algo más sutil. Cuando el embelesado Grant mira a la cría que tiene en sus manos, su cara cambia a una más seria, levanta la vista y le pregunta al genetista Wu: -¿qué especie es esta?- a lo que Wu responde, dudando apenas:-hum, es un Velociraptor-

Dije "¿qué especie?", no "¿qué género?"
Ahora bien, todos los organismos vivos, tanto plantas como animales, se clasifican siguiendo reglas preestablecidas, que hace que categorías menores sean agrupadas en categorías mayores. Por ejemplo, las especies se agrupan en géneros (un género puede tener varias especies); las familias agrupan géneros, los órdenes agrupan familias.... etc. Y las especies tienen una particularidad: son binomiales, es decir que el nombre de una especie se compone de dos palabras. Homo sapiens, por ejemplo, es una especie. Tyrannosaurus rex es otra especie. Ya dijimos que las especies se agrupan en géneros, y da la casualidad (en realidad, no es una casualidad, pero bueh) que el género es la primera de las dos palabras que forman la especie: Homo y Tyrannosaurus en este caso. Lo que Wu responde a Grant no es el nombre de una especie, sino un género. Una especie sería Velociraptor mongoliensis, por ejemplo... diferenciar qué es una especie y qué es un género es algo que cualquier estudiante de biología promedio sabe...


2. Recuerdan la escena en la que Nedry abre los congeladores donde tienen guardados a los embriones de dinosaurios? bueno, es notable que haya nombres de dinosaurios mal escritos! tanto Tyrannosaurus como Stegosaurus (dos nombres que creo que hasta un chico de 5 años puede deletrear) estan mal, ya sea por falta de una “n” en el primero como el cambio de la “e” por una “a” en el segundo. Se podrían haber informado de lo que estaban clonando, no? Es notable en los embriones también que se usen los nombres de géneros (Stegosaurus, Metriacanthosaurus) salvo en el caso del Tyrannosaurus rex, que se escribe directamente su especie. 
¿Embriones con nombres mal escritos?
Mosquito macho, no hematófago, sin Dino-ADN dentro
3. Hablamos de los embriones, pero... como obtienen embriones viables de dinosaurios? simple, buscando ámbar con mosquitos preservados. Los mosquitos podrían haber picado a dinosaurios mesozoicos, conservando sangre en su interior, y al quedar preservados en ámbar contendrían la sangre con el preciado ADN de dinosaurio. Esto nos lo muestran claramente en el tour que les hacen a Grant, Sattler y los otros. Lo que también nos enseñan es a un técnico del laboratorio (supuestamente a las órdenes de Wu) taladrando ámbar y tratando de extraer sangre/ADN de un posible dinosaurio del que se haya alimentado. Si se fijan bien, el mosquito está bien preservado, y tiene hasta esas antenas con plumerillos típicos de los mosquitos machos... mosquitos macho... que no pican porque no se alimentan de sangre! las hembras de los mosquítos son las hematófagos! Intentar extraer ADN de dinosaurio de un mosquito macho es un derroche de recursos que nunca daría resultado!!!


Muldoon preguntando "que onda con la lisina"
4. En un momento de la película, cuando ya todo se fue al demonio, se plantea la posibilidad de usar el “recurso de la lisina”: Wu creó a los dinosaurios con un defecto genético que les impide sintetizar el aminoácido lisina, por lo tanto tienen que ingerirlo externamente, mediante un suplemento alimenticio rico en lisina, y si no lo comen se mueren (no tengo en claro de que manera esto sería una solución a corto plazo como requieren en la película....). Lo que Wu no sabía, aparentemente, es que ningún animal puede sintetizar lisina. La lisina es uno de los denominados 20 aminoácidos esenciales, y en particular este aminoácido es producido por bacterias, plantas u hongos. Es decir que no hay nada que Wu pueda haber hecho que provoque que los dinosaurios no puedan producir lisina, ya que desde el vamos no iban a poder hacerlo! Esto es otra cosa que cualquier estudiante de biología, al menos los avanzados, alguna vez ha estudiado, y es definitivamente imposible que no lo sepa un genetista que está justamente tratando de generar mecanismos de seguridad para que no se escapen dinosaurios!!

Hyperolius viridiflavus, rana que cambia de sexo
5. En la novela, al igual que en la película, Wu utiliza ADN de rana para rellenar huecos en el material genético dinosauril. Esto provoca un inconveniente, ya que según Wu todos los animales del parque son hembras, porque el los diseñó así, pero el ADN de ranas provoca que luego los animales se reproduzcan, porque eligieron ADN de unas ranas que pueden cambiar de sexo (....)! lo más notable es que en la novela se dice que no todos los dinosaurios tuvieron “parches de ADN de rana”, sino que sólo unos pocos, con lo que los otros animales no deberían de reproducirse (suponiendo que Wu hizo bien el trabajo de impedir que se desarrollen machos). Pero no, en la secuencia del escape en bote por el río, Grant y los chicos ven a una pareja de dinosaurios realizando un ritual de apareamiento, por lo que no pueden ser dos hembras. Lo raro es que los animales son Dilophosaurus, que según Wu no tienen ADN de rana... así que es probable que el protocolo que supuestamente provocaba que todos los animales fueran hembras haya fallado por completo.




"que lista eres... ¿no quieres ser nuestra nueva genetista en jefe?"
Si a mi me preguntan, Wu es tanto o más culpable del fracaso de Jurassic Park que Nedry... al menos al programador se lo come un dinosaurio... en la película el destino de Wu es más incierto (aunque posiblemente se haya ido en el barco durante la tormenta). En la novela, el genetista es muerto por un “velociraptor” que se dió cuenta que era un espía... 







...they set a trap! they actually set a trap!