lunes, 20 de mayo de 2013

"Henry Wu y el fracaso del Parque Jurásico" o "...El hombre crea al dinosaurio, el dinosaurio se come al hombre..."

Empezaremos este post con una premisa: “Todos los lectores de este blog vieron al menos una vez Jurassic Park”

En el caso de que Ud., querido lector, no cumpla la premisa, le pedimos que se retire momentáneamente, vea la película, y vuelva. Si, Ud. también... vaya, vaya... lo esperamos.

Bueno, ahora si, todos vieron Jurassic Park.

"...no dijiste la palabra mágica..."
Todos tenemos en claro que uno de los mayores desencadenantes del fracaso de Jurassic Park (no la saga de cine, sino el parque en si) fue que Hammond contrató a Nedry. El deleznable Nedry. El espia Nedry. Ese que trabajaba para Dodgson. El del “ha, ha, ha, no dijiste la palabra mágica!”, que a modo de justicia poética, es escupido y luego ingerido por un dilofosaurio medio deforme. Nedry causó el colapso del parque cortando la luz. Nedry claramente decía ser alguien que no era, y la gente del Parque Jurásico le creyó. 



Genetista en jefe Henry Wu
Sin embargo, tengo mis sospechas de que Nedry no era el único infiltrado en el staff del parque. Creo que el jefe del departamento de genética, el mismísimo Henry Wu (el chino, para los que no se acuerdan del personaje) era también un espía, y no era tan genetista como trataba de hacer creer a la gente. Tener como cabeza de la investigación habría sido una maniobra sutil y eficaz del malvado Dodgson... sin embargo Wu comet errores básicos que sugieren que era bastante pobretón en esto de la clonación, los dinosaurios, y la taxonomía básica...




 1. Quien no recuerda la escena de nacimiento en el laboratorio? incluso en ella somos testigos de un pequeño desliz de Wu, al no avisarle a Hammond que la cría del “velociraptor” estaba por nacer. Pero no es a eso a lo que quiero apuntar, sino a algo más sutil. Cuando el embelesado Grant mira a la cría que tiene en sus manos, su cara cambia a una más seria, levanta la vista y le pregunta al genetista Wu: -¿qué especie es esta?- a lo que Wu responde, dudando apenas:-hum, es un Velociraptor-

Dije "¿qué especie?", no "¿qué género?"
Ahora bien, todos los organismos vivos, tanto plantas como animales, se clasifican siguiendo reglas preestablecidas, que hace que categorías menores sean agrupadas en categorías mayores. Por ejemplo, las especies se agrupan en géneros (un género puede tener varias especies); las familias agrupan géneros, los órdenes agrupan familias.... etc. Y las especies tienen una particularidad: son binomiales, es decir que el nombre de una especie se compone de dos palabras. Homo sapiens, por ejemplo, es una especie. Tyrannosaurus rex es otra especie. Ya dijimos que las especies se agrupan en géneros, y da la casualidad (en realidad, no es una casualidad, pero bueh) que el género es la primera de las dos palabras que forman la especie: Homo y Tyrannosaurus en este caso. Lo que Wu responde a Grant no es el nombre de una especie, sino un género. Una especie sería Velociraptor mongoliensis, por ejemplo... diferenciar qué es una especie y qué es un género es algo que cualquier estudiante de biología promedio sabe...


2. Recuerdan la escena en la que Nedry abre los congeladores donde tienen guardados a los embriones de dinosaurios? bueno, es notable que haya nombres de dinosaurios mal escritos! tanto Tyrannosaurus como Stegosaurus (dos nombres que creo que hasta un chico de 5 años puede deletrear) estan mal, ya sea por falta de una “n” en el primero como el cambio de la “e” por una “a” en el segundo. Se podrían haber informado de lo que estaban clonando, no? Es notable en los embriones también que se usen los nombres de géneros (Stegosaurus, Metriacanthosaurus) salvo en el caso del Tyrannosaurus rex, que se escribe directamente su especie. 
¿Embriones con nombres mal escritos?
Mosquito macho, no hematófago, sin Dino-ADN dentro
3. Hablamos de los embriones, pero... como obtienen embriones viables de dinosaurios? simple, buscando ámbar con mosquitos preservados. Los mosquitos podrían haber picado a dinosaurios mesozoicos, conservando sangre en su interior, y al quedar preservados en ámbar contendrían la sangre con el preciado ADN de dinosaurio. Esto nos lo muestran claramente en el tour que les hacen a Grant, Sattler y los otros. Lo que también nos enseñan es a un técnico del laboratorio (supuestamente a las órdenes de Wu) taladrando ámbar y tratando de extraer sangre/ADN de un posible dinosaurio del que se haya alimentado. Si se fijan bien, el mosquito está bien preservado, y tiene hasta esas antenas con plumerillos típicos de los mosquitos machos... mosquitos macho... que no pican porque no se alimentan de sangre! las hembras de los mosquítos son las hematófagos! Intentar extraer ADN de dinosaurio de un mosquito macho es un derroche de recursos que nunca daría resultado!!!


Muldoon preguntando "que onda con la lisina"
4. En un momento de la película, cuando ya todo se fue al demonio, se plantea la posibilidad de usar el “recurso de la lisina”: Wu creó a los dinosaurios con un defecto genético que les impide sintetizar el aminoácido lisina, por lo tanto tienen que ingerirlo externamente, mediante un suplemento alimenticio rico en lisina, y si no lo comen se mueren (no tengo en claro de que manera esto sería una solución a corto plazo como requieren en la película....). Lo que Wu no sabía, aparentemente, es que ningún animal puede sintetizar lisina. La lisina es uno de los denominados 20 aminoácidos esenciales, y en particular este aminoácido es producido por bacterias, plantas u hongos. Es decir que no hay nada que Wu pueda haber hecho que provoque que los dinosaurios no puedan producir lisina, ya que desde el vamos no iban a poder hacerlo! Esto es otra cosa que cualquier estudiante de biología, al menos los avanzados, alguna vez ha estudiado, y es definitivamente imposible que no lo sepa un genetista que está justamente tratando de generar mecanismos de seguridad para que no se escapen dinosaurios!!

Hyperolius viridiflavus, rana que cambia de sexo
5. En la novela, al igual que en la película, Wu utiliza ADN de rana para rellenar huecos en el material genético dinosauril. Esto provoca un inconveniente, ya que según Wu todos los animales del parque son hembras, porque el los diseñó así, pero el ADN de ranas provoca que luego los animales se reproduzcan, porque eligieron ADN de unas ranas que pueden cambiar de sexo (....)! lo más notable es que en la novela se dice que no todos los dinosaurios tuvieron “parches de ADN de rana”, sino que sólo unos pocos, con lo que los otros animales no deberían de reproducirse (suponiendo que Wu hizo bien el trabajo de impedir que se desarrollen machos). Pero no, en la secuencia del escape en bote por el río, Grant y los chicos ven a una pareja de dinosaurios realizando un ritual de apareamiento, por lo que no pueden ser dos hembras. Lo raro es que los animales son Dilophosaurus, que según Wu no tienen ADN de rana... así que es probable que el protocolo que supuestamente provocaba que todos los animales fueran hembras haya fallado por completo.




"que lista eres... ¿no quieres ser nuestra nueva genetista en jefe?"
Si a mi me preguntan, Wu es tanto o más culpable del fracaso de Jurassic Park que Nedry... al menos al programador se lo come un dinosaurio... en la película el destino de Wu es más incierto (aunque posiblemente se haya ido en el barco durante la tormenta). En la novela, el genetista es muerto por un “velociraptor” que se dió cuenta que era un espía... 







...they set a trap! they actually set a trap!

domingo, 12 de mayo de 2013

El caso de los fósiles peripatéticos... o el fraude científico en paleontología

La palabra "peripatético" posee dos acepciones (tres en español, si nos ponemos estrictos): en primer lugar, refiere a los inmediatos seguidores de la filosofía aristotélica, y la otra, mas acorde al origen griego de la palabra, quiere decir "viajero", "caminante" (los peripatéticos de Aristóteles eran aquellos alumnos que lo escuchaban mientras el maestro caminaba elaborando sus discursos). John Talent, un geólogo y paleontólogo australiano especializado en braquiópodos paleozoicos, utilizó esta palabra para titular un interesante artículo que publicó en la revista Nature en 1989 (Nature 338: 613-615). El artículo hacía referencia a un fraude. Un fraude sobre fósiles viajeros.

Una mancha en el mantel...
La ciencia es una disciplina que se autopresume impoluta. Un científico presenta pruebas de su investigación y de sus conclusiones, y sus colegas en primer lugar no dudan de la veracidad de las mismas. Cada prueba es un testigo que acaba de jurar sobre su veracidad ante el juez. ¿Por qué dudar de las pruebas? ¿qué sentido tiene?. Esta percepción de pulcritud nos permite confiar, de alguna manera, en el trabajo de otros colegas. No dudamos inicialmente, ¿por qué habríamos de hacerlo?. Un científico puede ser mejor o peor, pero en todo caso, no puede ser un mentiroso. No tendría sentido en nuestra concepción de la disciplina. Bueno, esta pulcritud no siempre se mantiene. A veces quedan pequeña manchas de salsa en el mantel. Y John Talent nos señalo una.

Este australiano estuvo durante años recopilando información debido a sus dudas acerca de una gran cantidad de publicaciones provenientes de la región de los Himalayas, en la India, todas firmadas en soledad o en compañía de colegas por un omnipresente autor: Vishwa Jit Gupta, prominente paleontólogo hindú. Este autor ha publicado la muy envidiable cantidad de 458 trabajos (incluyendo cinco gruesos libros) entre 1964 y 1990, en los que da volúmen a la mayor parte de la geología y la paleontología de la zona de los Himalayas. En ellos Gupta analiza braquiópodos, conodontes, graptolites, crinoideos, ostracodos y
Ammonoideos como este Goniatítido de Erfoud, Marruecos,
fueron adquiridos por Gupta en mercados de París y
repotados como provenientes de Khimokul-La, en la
frontera Indo-Nepalesas... muy rebuscado el tipo
ammonoideos del Paleozoico y Mesozoico. J. Talent encontró que los fósiles que Gupta afirmaba como provenientes de diversas localidades hindúes, en realidad habían sido comprados o robados de distintos lugares del mundo. ¿Conodontes endémicos de América del Norte en la India y Nepal? ¿Ammonites marroquíes en los Himalayas? en principio, estas preguntas pueden no ser fuente de dudas para un paleontólogo, ya que estas cuestiones pueden surgir de nuestro trabajo. Pero Talent analizó la metodología guptiana al detalle, mostrando que en algunas ocasiones el hindú plagiaba ilustraciones de trabajos previos y mostraba oscuramente los datos geográficos de proveniencia de sus materiales. La metodología guptiana incluía viajes alrededor del mundo, principalmente a congresos, en los cuáles Vishwa Jit recorría los mercados de pulgas locales para adquirir curiosos fósiles, o visitaba colecciones y "mágicamente" hacía desaparecer pequeñas piezas. Luego, Gupta mostraba sus interesantes "hallazgos" a algún especialista (principalmente jóvenes ansiosos y prominentes) y los invitaba a participar de la descripción de sus fósiles "asiáticos".

Tras la denuncia de J. Talent, Gupta intentó defenderse, aludiendo al hecho de que al manchar su reputación,
Gupta se quedó muy solo....

Talent estaba inculpando a numerosos y prestigiosos colegas. Pero no tuvo suerte, muchos de los coautores de aquellos trabajos se sumaron a la denuncia, indicando que Gupta había "colectado" los fósiles por su cuenta, que practicamente ninguno había participado en sus campañas, y, aquellos que si lo habían hecho, no habían encontrado aquellos materiales que Gupta publicaba. Nunca más Vishwa Jit volvió a publicar fuera de su país. Su carrera a nivel mundial estaba finiquitada, su credibilidad tenía tanto sustento como una pirámide de cartas. Sin embargo, Gupta pudo conservar su puesto académico en la Universidad de Chandigarh, pero a cambio, dejó a todo el Departamento de Geología de dicha universidad bajo un oscuro manto de sospecha.



Las dimensiones del fraude de Gupta son increíbles. La mancha (no una inofensiva mancha de salsa sino toda una mano de pintura negra) sobre la geología de la India, es hoy muy dificil de borrar. El caso de los fósiles peripatéticos no es el único caso de fraude de la historia de la paleontología, ni siquiera el más reciente (recordemos el famoso caso del "Hombre de Piltdown" de principios del siglo XX, o el más moderno "Engaño del Archaeoraptor" de 1999), pero de alguna manera planta una semilla de sospecha sobre lo impoluto de la Ciencia.

Lo que dejó Gupta...

Aún hoy, nadie puede confirmar cuales fueron las motivaciones de Vishwa Jit Gupta. ¿Un intento de progreso en su carrera científica? ¿una imperiosa necesidad de ver su nombre en la mayor cantidad de trabajos posibles? ¿una retroalimentación en la fascinación de Gupta por sus viajes alrededor del mundo? ¿o tan sólo el intento del bueno de Vishwa por demostrarnos la fragilidad sobre la cuál se sostiene la limpieza científica?

... is a wonderful fossil? is an amazing discovery? No! is a hoax!

Extensa bibliografía, en orden cronológico:

Talent, J. 1989. The case of peripatetic fossils. Nature 338: 613-615 (acá el link, aunque no free available desde Nature pero sí desde acá).
Gupta, V. 1989. The case of peripatetic fossils: part 2. Nature 341:11-12 (la respuesta de Gupta, tampoco free...)
Ahluwalia, A., Bhatia, S., Bassi, U. y Janvier, P. 1989. The case of peripatetic fossils: part 3. Nature 341: 13-16 (el inmediato descargo de los coautores acusados)
Waterhouse, B. 1990. The peripatetic fossils: Part 4. Nature 343: 306-307 (más leña sobre el fuego...)
Talent, J. 1990. The peripatetic fossils: Part 5. Nature 343: 405-406 (nadie lo salva a Guptita)

Hay muchísimos otros trabajos donde van y vienen las acusaciones, aunque en general son del tipo "Todos contra Gupta", o "Gupta contra todos". Para el lector interesado recomiendo dos revisiones del caso:

Molina, E. 1994. El fraude de los fósiles reciclados abre el debate en el seno de la comunidad científica. La Alternativa Racional 33: 23-25 (disponible en internet)

Alinovi, M. 2009. Vishwa Jit Gupta, o el fraude imaginario. En: Alinovi, M. Historia Universal de la Infamia Científica. Siglo XXI Editores. 

martes, 2 de abril de 2013

Marketing Científico 101 .... o títulos divertidos en papers

Cuando nos chocamos por la vida con un paper (jerga popular que se usa para designar a una publicación científica), arrancamos, obviamente, por el título. En general, los títulos de los trabajos científicos intentan en una única frase contener toda la información posible acerca del trabajo que sigue, en la menor cantidad posible de palabras. En el caso de un trabajo de paleontología, las normas editoriales de una revista científica piden para el título cosas como "Debe ser corto e informativo, incluir el grupo fósil tratado y contener, cuando ello es posible, en palabras que sean comprensibles para un amplio rango de lectores ubicación estratigráfica y geográfica general, si fuere apropiado." O sea, corto, sencillo y claro. Por ejemplo: "Achillesaurus manazzonei, a new alvarezsaurid theropod (Dinosauria) from the Late Cretaceous Bajo de la Carpa Formation, Río Negro Province, Argentina". Con este título ya sabemos que el trabajo trata de un dinosaurio, que es nuevo, es un terópodo alvarezsáurido y proviene del Cretácico Tardío de Río Negro, Argentina. Listo, todo claro, ya sabemos que nos vamos a encontrar. ¿Interesante? quizás sí, quizás no (bueno, es un dinosaurio... y "alvarezsaurio" suena simpático, por qué no hay fernandezsaurios? o rodríguezsaurios?) ¿Atrayente? mmm, no genera nuevas preguntas, no genera intriga: ya conocemos desde el comienzo lo más importante del contenido del paper.

El título es la puerta de invitación a la lectura de un escrito. Si lo analizamos por el lado más comercial, un título puede resultar atrayente o repelente. Pero en el caso de las publicaciones científicas... resultan... inertes. No suelen anticipar resultados del trabajo de investigación (a veces sí, pero no siempre, no es lo más común en todas las áreas). Pero a veces (muy, pero muy pocas veces) nos encontramos con científicos que intentan atraer al lector, usando las herramientas más viles del marketing, intentando desde el título, generar una importante carga de intriga o una fuerte impresión en el posible e incauto fisgón que lo obligue a seguir leyendo.

Veamos un ejemplo:
Hof, D.y Hazlett, N. Mortal combat: an apparant intraspecific killing by a male Black-capped Chickadee. Journal of Field Ornithology 83 (3): 290-294. (aquí un link al resúmen

El pequeño y terrible Poecille atricapillus

En este caso, haciendo alusión al popular videojuego noventoso, los autores nos anticipan que se trata de peleas. Y nos llaman la atención. El trabajo trata sobre una observación de campo acerca de una pelea intraespecífica entre dos pajarillos de la especie Poecile atricapillus. Pero el golpe de efecto del título logra su objetivo: nos llama la atención








¿El simpático paserín se habrá sentido como Sub-Zero al arrancarle la espina a su siempre vil contrincante Scorpion?





Pero este recurso no es exclusivo del campo del comportamiento animal, si volvemos a nuestro punto de partida, la Paleontología, nos podemos encontrar con Richard Fariña, paleontólogo uruguayo, especializado en el área de los grandes mamíferos cuaternarios y su biomecánica. Mas allá de lo controvertidas que pueden ser sus ideas sobre la ecología y comportamiento de la megafauna sudamericana (de lo cuál se podría escribir un post individual -y no duden que lo haremos en el futuro...-), Richard se destaca también por sus títulos marketineros: El regreso de los gliptodontes bípedos (1993. Ameghiniana 30: 330); ¿Dónde están los grandes carnívoros lujanenses? (1993. Ameghiniana 30: 104); Megatherium, the stabber (Megatherium, el apuñalador, 1996. Proceedings of the Royal Society of London, Series B 263: 1725-1729); Megatherium, el pelado (2002. Ameghiniana 39: 241-244), por citar sus ejemplos más destacados.

Richard, abrazando los restos de un gliptodonte saltarín
Esta lista que podría ser la de una serie de películas clase B sobre zombies prehistóricos no es más que una pequeña parte del currículum académico del gran Richard, y un importante ejemplo de lo que llamamos para titular esta entrada "Marketing Científico". Y aquí es dónde lo invito a usted, lector ocasional o seguidor de este humilde blog, a emitir su opinión acerca de esta poco difundida práctica: ¿un paper con el título de "Megatherium, el pelado" no despierta su curiosidad? ¿no lo invita a descubrir el posible argumento científico o rebusque literario detrás de tan llamativas palabras?


El salvaje Megatherium apuñalador está a punto de dar un zarpazo a un desprevenido cavernícola (avances de la próxima película de Richard).

Richard Fariña no es el único paleontólogo en recurrir al juego de títulos, podemos recordar a nuestro querido y ya mencionado Robert Bakker, autor de títulos como "Dinosaur Heresies" (Herejías de los Dinosaurios), que si bien no se comparan con los antes citados, cumplen en llamar la atención del lector ocasional. 

En otros campos, la práctica puede que se haya ido un poco al extremo, como en el siguiente ejemplo:
Campos-Arceiz, A. 2009. Shit happens (to be useful)! Use of elephant dung as a habitat by amphibians. Biotropica 41 (4): 406-407. (Resúmen aquí)

Al parecer, los títulos graciosos no son beneficiosos para aumentar los índices de citación de un paper, según algunos estudios (http://www.researchtrends.com/issue24-september-2011/heading-for-success-or-how-not-to-title-your-paper/) (sí, se estudian incluso los títulos). 

Podríamos pasarnos un buen rato con la cantidad de ejemplos que existen de esta práctica, pero la intención hasta aquí es abrir la pregunta: ¿son poco serios estos títulos, o permiten abrir una nueva puerta a la literatura científica, logrando lo que es común dentro de la literatura tradicional, atraer al lector a partir del título?


...Beware! The Stabber Megatherium stalks!


viernes, 8 de febrero de 2013

Viejos nuevos dinos… o la variación ontogenética en dinosaurios


Si ponemos a un niño pequeño al lado de un hombre adulto y los comparamos, pronto notaríamos algunas diferencias: el tamaño de la cabeza en relación al cuerpo, el largo de los brazos, el ancho del tórax, entre otras. Y si exploramos en mayor profundidad encontraríamos otros detalles, como la cantidad de dientes (dientes de leche vs. dientes definitivos), la cantidad de vello corporal, el tamaño de la mandíbula, etc. Sin embargo seguiríamos considerando al niño y al adulto como parte de una misma especie (Homo sapiens en este caso). De todas formas, son notables las diferencias entre la versión infantil y la adulta de dos ejemplares de la misma especie, en este ejemplo.

Ahora enfoquémonos en el punto de vista paleontológico: imaginémonos como un paleontólogo extraterrestre estudiando restos de humanos modernos (sencillo pero infalible argumento didáctico). ¿Las diferencias entre el niño y el adulto serían fáciles de distinguir? ¿Podrían hacernos pensar que se trata de especies distintas? (esto podría llevarnos a discutir el tema de la definición de “especie”, especialmente dentro del marco paleontológico, pero dejemos esa discusión para más adelante). Tomemos por ejemplo la cantidad de dientes. Ese carácter, por sí solo, haría que nos planteemos seriamente si se trata de dos especies distintas.

Bueno, este escenario hipotético no es tan hipotético, a lo largo de la historia de la paleontología (y de la neontología también), se han creado muchas especies de seres vivos, a veces basándose en restos muy limitados (como un único diente, o un fragmento de conchilla, o incluso un molde). Esto podría estar oscureciendo la realidad, y quizás, dos dientes llamados de formas distintas hayan pertenecido al mismo animal. Pero a veces, especies basadas en restos mucho más completos y mejor preservados también pueden caer en este dilema.

Robert en sus mejores épocas


Robert Bakker (paleontólogo “experto en dinosaurios”, famoso por numerosos documentales en la década del ’90, por su particular look mezcla de ranchero tejano y rockero cincuentoso, por lo poco convencional de sus ideas acerca de la fisiología de los dinosaurios en los comienzos de su carrera y por el homenaje que se le hizo en Jurassic Park 2: The Lost World, donde es devorado por el simpático T. rex) presentó en 2006, junto a varios colaboradores, el paquicefalosaurio Dracorex hogwartsia. Este simpático animal con tan simpático nombre (que según su etimología hace referencia a “la Academia Hogwarts, invención de J.K. Rowling, en honor a su contribución a la educación de los niños y el placer por la exploración”), está basado en un cráneo perfectamente conservado, que nos muestra a un dinosaurio repleto de cuernos,  espinas y ornamentaciones variadas, dando ese aspecto “draconiano” de algunos paquicefalosaurios (que por si alguno no lo sabe, se trata de aquellos dinosaurios con cabezas duras que suelen darse cabezazos en muchas ilustraciones). Dracorex fue contemporáneo de otros cabeza-dura como el más conocido Pachycephalosaurus (con un cráneo que intenta asemejarse a una gran melón) y el más espinoso Stygimoloch (con otro simpático nombre, pero más rockero que infantil).

Robert Burke, la versión hollywoodense "homenaje"
a Robert Bakker emocionado al ver gigantescos dinosaurios,
antes de ser alegremente devorado por uno de ellos.
Se rumorea que este homenaje fue sugerido por J. Horner, 
asesor científico de Jurassic Park.

Dracorex hogwartsia, el dino-dragón
mascota de Harry Potter.
(The Children's Museum of Indianapolis)


Hace poco tiempo, John "Jack" Horner (uno de los “mejores amigos” de Bakker) y Mark Goodwin publicaron una revisión de estos tres paquicefalosaurios y llegaron a la conclusión de que DracorexStygimoloch representaban estadios juveniles de Pachycephalosaurus. Así pudieron reconstruir una serie ontogenética (a lo largo del desarrollo del organismo) donde se observa un aumento progresivo del “melón” de su cabeza, y una reducción sustancial de las protuberancias y espinas.

Muchos cuernos y melones, la ontogenia de Pachycephalosaurus
(Imagen de Holly Woodward)

Arriba: Torosaurus. Abajo: Triceratops.
Cuernos totales: 6 (muchos).
(Imagen de Nicholas Longrich)
Algo similar ocurrió con el famoso Triceratops (aquel tierno dinosaurio con tres cuernos, quizás el más famoso luego del Tyrannosaurus). Multitud de especies de Triceratops, y de otros dinosaurios cornudos (Ceratópsidos, como se denomina al grupo) fueron creadas sobre la base de muchos materiales craneanos. Torosaurus utahensis (cuyo nombre no hace referencia al bóvido, sino al gran torus -perforación- en su cráneo), poseía el galardón de ser el dinosaurio con la cabeza más grande, de aproximadamente 2 metros de largo, incluyendo la cresta (denominada gola) formada por los huesos posteriores del cráneo que se extienden más allá del cuello. Una reciente reinterpretación, también con la participación de J. Horner, indica que Torosaurus sería un estadío muy tardío de Triceratops. (Más recientemente, Longrich y Field, en 2012, contradijeron estas conclusiones y aportaron nuevas pruebas para la validez de Torosaurus, pero el debate continua).


Pequeño Raptorex bajo papá Tyrannosaurus.
(Imagen de Todd Marshall)

Raptorex kriegsteni, proveniente del Cretácico temprano de China, fue publicado a partir de un esqueleto completo por Sereno (el paleontólogo sensacionalista) y colaboradores en 2009 como un nuevo tiranosaurio pocket, especial para dejar en el patio rugiéndole a los pájaros. Fowler y colaboradores (incluyendo al omnipresente Jack Horner) mostraron en 2011 pruebas de que el pequeño Raptorex era en realidad un juvenil Tarbosaurus (otro tiranosaurio, pero modelo estándar, con cabeza grande y dientes largos, del tipo de los que aparecen en películas). También incluyeron entre los resultados que el fósil provenía realmente de Mongolia y databa del Cretácico tardío, una diferencia de unos 60 millones de años, nada más.



Y para no extenderme mucho más, les dejo mencionado el caso de Nanotyrannus, otro tiranosaurio minimalista (pero no tan pocket como Raptorex) descripto por el vapuleado R. Bakker y relegado a Tyrannosaurus juvenil por el siempre dispuesto J. Horner (aunque en la actualidad, el viejo Jack se encuentra intentando obtener un dinosaurio a partir de la manipulación de genes de pollos -aunque usted no lo crea-).

Pocas veces la variación ontogenética es tenida en cuenta a la hora de revisar y describir nuevas especies (y ahora no me limito a dinosaurios). Quizás esto sea un producto del paradigma tradicional entre los paleontólogos de considerar que la información contenida en las rocas es sólo una pequeñísima porción del pasado geológico, por lo que se vuelve estadísticamente reducida la posibilidad de encontrar dos individuos de la misma especie.

La moraleja de estas historias podría ser que hay que tener cuidado a la hora de definir nuevas especies, y nunca dejar de lado las posibles variaciones ontogenéticas, o, también podría ser, nunca llevarse mal con el buen Jack, quién siempre se prestará para hacer desaparecer un par de dinosaurios de la historia.

Jack Horner meditando sobre qué dinosaurio
dilapidar próximamente.

... really, there are too many dinosaurs.
  
Bibliografía

Bakker, R., Sullivan, R., Porter, V., Larson, P. y Saulsbury, S. 2006. Dracorex hogwartsia, n. gen., n. sp., a spiked, flat-headed pachycephalosaurid dinosaur from the Upper Cretaceous Hell Creek Formation of South Dakota. En: Lucas, S. y Sullivan, R. (eds.) Late Cretaceous vertebrates from the Western Interior. New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin 35: 331-345. Trabajo accesible gratuitamente aquí

Fowler, D., Woodward, H., Freedman, E., Larson, P., Horner, J. 2011. Reanalysis of “Raptorex kriegsteni”: A juvenile tyrannosaurid dinosaur from Mongolia. PLoS ONE 6 (6): 1-7. Trabajo accesible gratuitamente aquí

Horner, J. y Goodwin, M. 2009. Extreme cranial ontogeny in the Upper Cretaceous Dinosaur Pachycephalosaurus. PLoS ONE 4 (10): 1-11. Trabajo accesible gratuitamente aquí

Longrich, N. y Field, D. 2012. Torosaurus is not Triceratops: Ontogeny in Chasmosaurine Ceratopsids as a case of study in dinosaur taxonomy. PLoS ONE 7(2): 1-10. Trabajo accesible gratuitamente aquí

Scannella, J. y Horner, J. 2010. Torosaurus Marsh, 1891, is Triceratops Marsh, 1889 (Ceratopsidae: Chasmosaurinae): Synonymy through ontogeny. Journal of Vertebrate Paleontology 30 (4): 1157-1168. Trabajo no accesible grauitamente, lamentablemente, pero pueden ver el abstract aquí

lunes, 4 de febrero de 2013

"¡Hallan el polvo más viejo de la historia! (sic)" o "Reproducción en plantas vasculares primitivas"

Se recomienda la supervisión de un adulto a la hora de leer esta entrada al blog. Se tocarán temas sensibles (fósiles y sexo) y no nos hacemos cargo de las locuras que puedan derivar de su lectura.


Hace unos pocos días, el diario ABC de España, en su sección de Ciencia (...), nos sorprendía con un titular  que a muchos les debe haber hecho pensar "lo qué?", y cuando, sorprendidos, leyeron la nota, se encontraron con una aberración tan grande que se indignaron y cerraron la pagina web, el navegador, y hasta estuvieron a punto de apagar la computadora.
Bueno, tal vez exagero, no se si todos reaccionaron así.... yo estuve a punto de hacerlo.
Bien, el título que nos presentaron fue "La primera eyaculación de la historia". O, como el inefable Crónica tituló, "¡Hallan el polvo mas viejo de la historia!". Y ante estos titulares tan sugerentes, dudo que sea fácil resistirse a ingresar leer la nota, aunque posiblemente esperando algún hallazgo de tipo paleoantropológico, o algo que involucre a una momia egipcia y sus genitales.
Pero no, para entender la nota, hay que remontarse atrás en el tiempo.... mucho mas atrás. Porque la bendita noticia hace referencia a un hallazgo (que no se si es reciente, o es algo que recientemente se incluyó en un libro de divulgación, y tiendo a pensar que es esto último) de plantas fósiles con estructuras reproductivas preservadas.

Si, ya pueden dejar de leer e irse indignados a otro lado... pero si quieren, podemos seguir un poco mas!

El citado hallazgo se refiere a una planta denominada Aglaophyton major (y no Algaophyton, ABC!!!), procedente de Escocia, en un lugar denominado Rhynie Chert, que es famoso entre todos los paleobotánicos por preservar algunos de los restos mas antiguos de plantas terrestres con tejidos vasculares. Traduciendo: las plantas, como nosotros, tienen que transportar agua y nutrientes a lo largo de su organismo, como nosotros y cualquier ser vivo que se precie de estar vivo. Mientras nosotros y varios grupos animales posemos el sistema circulatorio, las plantas resuelven esto mediante otros tejidos conductores (denominados xilema y floema), o por simple difusión (por ejemplo, en plantas simples como musgos, o en algas). La madera de un arbol es xilema, pero en ese caso además de conducción, tiene una función de soporte.
Desde un punto de vista evolutivo, las plantas mas primitivas carecen de estos tejidos de conducción, y en algún punto de su historia estos sistemas conductores habrían aparecido. El Rhynie Chert, con Aglaophyton, Rhynia, y otros fósiles, muestra un registro de algunas de estas plantas, que vivieron hace unos 410 millones de años, en el Devónico Temprano.
Pero hay mas! las plantas no solo tienen que sostenerse y conducir agua y nutrientes. También tienen que reproducirse, y en el Rhynie Chert también hay evidencias de estructuras reproductivas. Como en los helechos actuales (y otros grupos de plantas), Aglaophyton habría tenido dos generaciones, un gametofito (una planta productora de gametas, en este caso un gametofito masculino (o anteridióforo) y uno femenino (o arquegonióforo)), y un esporofito (que se origina por el "encuentro" entre gametas masculinas y femeninas, y que luego produciría esporas que darían los gametofitos). En los helechos, lo que vemos es el esporofito, ya que los gametofitos son muy pequeños (de mis clases de botánica tengo grabado que poseen un "gametofito inconspicuo").

Y a lo que se refiere la nota es que en estos fósiles se hallaron preservados los anteridios con las gametas preservadas (el "esperma", si quieren). Es mas, incluso se hallaron fósiles preservando el momento de la liberación del "esperma" de los anteridios (lo interesante es que en la nota hablan de gametas "a punto de liberarse", y no liberándose...)
Liberación de las gametas del un anteridio de Aglaophyton (página de la Universidad de Munster)
Corresponde denominar a esto "eyaculación"? un rastreo en la wikipedia de la definición, además de mostrar fotos que tal vez no sean adecuadas para los niños, sugiere que esta palabra está mas relacionada con los animales, al menos los vertebrados con fecundación interna. Pero en realidad, si uno considera a la eyaculación como la liberación de gametas masculinas, sin importar el grupo taxonómico, la presencia o no de satisfacción (tienen algo parecido al orgasmo las plantas???), y esas cosas, incluso podría pensarse que, aunque plagado de sensacionalismo berreta, el titular de la nota de ABC, que en realidad deriva de un libro de un tal Dorion Sagan (que luego de googlearlo encuentro que es el hijo de Carl Sagan y Lynn Margulis!!!) no estaría del todo mal... aunque honestamente no me gusta ni un poquito.

El de Crónica? un golazo!


Will someone please think of the children?



Bibliografía


  • Thomas N. Taylor
  • Hans Kerp
  • and Hagen Hass. 2005.
  •  Life history biology of early land plants: Deciphering the gametophyte phase. PNAS 2005 102 (16) 5892-5897 

    Página de la Universidad de Munster. http://www.uni-muenster.de/GeoPalaeontologie/Palaeo/Palbot/rhynneu5.htm







viernes, 18 de enero de 2013

"Estrategias de reproducción en Mentitas(R)" o "¿qué es un Paper?"

Muchas veces nos enteramos de nuevos hallazgos científicos, como una nueva especie de dinosaurio, el descubrimiento de una partícula que puede viajar mas rápido que la luz, o sobre las estrategias reproductivas de los ornitorrincos. Estos hallazgos llegan al publico en general mediante entrevistas en televisión o radio, o publicaciones impresas, acompañados de fotos, infografías, y demases, que dependiendo de la espectacularidad de la novedad, serán mas o menos espectaculares su repercusión en los medios (incluso pudiendo pasar desapercibidos por completo).
Se podría pensar que el científico pasa su tiempo en su oficina o laboratorio, investigando (veremos que significa esto en algún post mas adelante) y de repente... EUREKA! un hallazgo científico! llamen a la prensa!

Pero no... no es así como funciona el asunto...

Para que un hallazgo científico sea considerado válido, debe ser sometido a una revisión por pares, gente calificada en el tema que pueda ver los hallazgos, la metodología aplicada, los resultados, etc., y evaluar "el hallazgo". Y para esto, los científicos escriben papers.
Un paper, o una publicación científica, es un manuscrito (acompañado de imágenes, tablas, videos, o lo que el investigador considere necesario para mostrar y demostrar su hallazgo) que un investigador (o un grupo de investigadores en conjunto) envía a una revista científica (a veces denominado Journal), donde detalla la metodología aplicada, los antecedentes en el tema, los resultados, sus interpretaciones, etc.. Estos manuscritos son escritos en lenguaje técnico, y a veces resultan de difícil acceso (y comprensión) para el común de la gente. Los Editores del Journal se encargan de enviar el manuscrito a revisores, que no son ni mas ni menos que otros científicos, que trabajan en temas relacionados con el tratado en el manuscrito, y que harán críticas, sugerencias, comentarios, o incluso sugerirán que el manuscrito sea rechazado por no tener un tratamiento científico adecuado. Una vez que los revisores hacen sus comentarios, se ingresa en una etapa de consenso entre el investigador, los revisores, y el Journal, hasta que se logra obtener el manuscrito final, que será publicado (y validado por al menos otros investigadores). Esta metodología, que puede parecer engorrosa (y que puede SER engorrosa), garantiza que otros investigadores revisen y avalen el hallazgo.
Una vez publicado el paper, se garantiza que cualquier investigador pueda acceder a ese conocimiento novedoso (pueda conseguir el paper y usar su contenido), y eventualmente puede llegar a la prensa, mediante divulgadores científicos o "periodistas científicos" (que ya serán tratados en el blog).
Y una vez publicado el paper, el científico puede dedicarse a otra cosa (que suele ser escribir otro paper, buscar materiales o realizar experimentos para escribir otro paper, revisar el paper de otro investigador, o solicitar subsidios para poder escribir papers).
Los papers suelen seguir un esquema bastante estandarizado, con un título, un resumen, una sección introductoria donde se presentan los antecedentes del tema tratado, una sección metodológica donde se explica que se hizo, para que otro pueda repetir el estudio si lo desea, y luego se presentan y discuten los resultados. Por ultimo, es vital que un paper tenga citas bibliográficas, donde se demuestra que lo que uno propone y no deriva de sus estudios, ya fue observado o deducido por otro autor.
Y, para mas datos sobre el tema papers, recomiendo leer "Demoliendo Papers", compilado por Diego Golombek  (brillante libro, al igual que todos los de la colección Ciencia que Ladra)

A continuación, presentamos un modelo de un paper, en el cual se presenta un novedoso hallazgo que puede cambiar nuestra concepción sobre algunas golosinas.

...so it begins.
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Primera evidencia de división meiótica en Mentitas ® de Argentina


E.I. Vera


Abstract

En esta contribución, se describen ejemplares adultos de Mentitas. A su vez, se analiza un ejemplar preservado en un estadío de división meiótica, siendo este el primer caso reportado de reproducción en Mentitas, y de recombinación genómica en una golosina. Se brindan además consideraciones sobre la diversidad y evolución de este grupo de caramelos.

Palabras Clave. Mentitas. Caramelos. Tétradas. Meiosis

Introducción

Las Mentitas forman parte del acervo gastronómico popular de los Homo sapiens, y gozan de una particular aceptación debido a varias características: su frescura, su facilidad de transporte, su sabor a menta, y su precio económico (Brown y McFly, 2015). Estas golosinas se caracterizan por presentar una morfología esférica/esferoidal, de color blanquecino, y una dureza considerable, producto de su sólida cobertura azucarada (Chabón, 1980).
Las mentitas suelen hallarse en números considerables dentro de recipientes cuboidales, de color verde, que poseen una tapa que permite la correcta apertura y cierre de las mismas (Fig. 1). Hasta el momento, todas las Mentitas conocidas fueron reconocidas en su forma adulta, i.e. esferoidales, con tamaños comparables. No se conocen estadíos inmaduros de estas golosinas, por lo que se ha postulado que su reproducción podría ser por fisión binaria. Otros autores más conservadores han sugerido que las Mentitas salen de “una máquina de Mentitas” en su forma adulta (Time, 1999). En esta contribución, se describen las primeras evidencias de reproducción en Mentitas, y se discuten sus implicancias evolutivas.


Figura 1. Caja de Mentitas, parcialmente deteriorada por efecto de la lluvia. Nótese el mecanismo de apertura y cierre en la parte superior del envase. Escala 2 cm.


Materiales y Métodos

Para este estudio, se contó con una caja de Mentitas comprada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina (Fig. 2), conteniendo en su interior 5 individuos mentíticos (el resto había sido ingerido previamente al hallazgo). Los ejemplares fueron estudiados bajo ojo desnudo y lupa binocular, y fotografiados con cámara digital. Las comparaciones con organismos con estrategias reproductivas semejantes fueron realizadas mediante la literatura.
Los ejemplares se hallan conservados en la Colección de Golosinas Diversas, bajo el acrónimo CGD.

Figura 2. Mapa de ubicación. La flecha marca el lugar aproximado del hallazgo. Mapa obtenido desde Google Maps ®

Descripción del material

Los estadios adultos de mentitas presentan una morfología esférica-ovoidal, con un diámetro promedio de c. 10 mm. La cobertura blanca es la típica de estas golosinas (Fig. 3A), y observaciones personales permiten determinar su gusto a menta, consistente con lo pregonado en el envase (en algunos casos se han reportado Mentitas de otros sabores en algunos envases).
Un ejemplar presenta una estructura tipo tétrada, con cada uno de los elementos mentíticos unido con los otros tres. La estructura en tétrade presenta un tamaño comparable al de una Mentita adulta (c. 10 mm), por lo que cada uno de los elementos mentíticos presenta un tamaño menor (c. 5 mm) (Fig. 3B, C). Es posible que luego de la división de la tétrada los individuos mentíticos inmaduros presenten una marca trilete, pero dado que en el estadio adulto esta estructura no ha sido documentada, se postula que la misma se pierde a lo largo de la ontogenia.


Figura 3. A. Mentita adulta con fenotipo esférico/esferoidal, CGD-1. B. Tétrade mentítica, CGD-2. C. Otra vista de la tétrada mentítica, CGD-2. Cada cuadrado representa 5 mm.


Discusión y Conclusiones

La presencia de una estructura en tétrada, con cada uno de los elementos unido con el resto, sugiere la existencia de un tipo reproductivo particular, diferente al propuesto mediante una “máquina de Mentitas”. Este tipo de estructuras en tétrada puede ser observado en, por ejemplo, esporas de helechos y licópsidas (Gensel y Albright, 2006), y sugiere la existencia de un proceso de división meiótica, donde una célula parental da como resultado cuadro individuos. En particular, se trataría de la segunda parte de la Meiosis (Meiosis II, Meiosis: el regreso) y sugiere que durante el estadío preservado el material genético ya ha recombinado (crossing over).
Este hallazgo no sólo es crítico para entender las estrategias reproductivas de las Mentitas, sino que además demuestra la existencia de recombinación genética en las mismas. Como es sabido, la recombinación de material genético provee diversidad a las especies, permitiendo que en condiciones adversas las mismas puedan desarrollar variantes fenotípicas (mediante el proceso de Selección Natural) que les permitan hacer frente a las nuevas inclemencias ambientales.
Sin embargo, es de destacar que las Mentitas suelen presentar fenotipos similares (salvo por su sabor), por lo que se propone que 1. las regiones genéticas involucradas en la recombinación no generan variantes alélicas que permitan diferentes expresiones fenotípicas, 2. la variante fenotípica hallada comúnmente en las mentitas es la más apta para las condiciones actuales en las que existen, o 3. las variantes fenotípicas o genotípicas diferentes a las observadas comúnmente no son viables. Finalmente, es posible que este tipo de recombinación si tenga efecto en la evolución mentítica, y que las variantes de sabores, incluyendo las aberrantes (e.g. las Mentitas con chocolate) hayan surgido gracias a la recombinación genética durante la Meiosis.


Agradecimientos

Al señor que me vendió las mentitas y posibilitó el hallazgo

Bibliografía

Brown, E., McFly, M. Encuesta sobre golosinas. Edición de los autores.

Chabon, E. 1980. Ments and Ment-allies. Springer.

Gensel, P.G., Albright, V.M. 2006. Leclerquia complexa from the Early Devonian (Emsian) of Northern New Brunswick, Canada. Review of Palaeobotany and Palynology.  142, 103-121

Time, S., 1999. The “Mentitas Machine” and other ways of producing organisms by means of machinery. Journal of Time Travel and Candies 2, 23-27.